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El tribunal considera que la permisividad del hombre es perjudicial para el menor, que tenía una adicción diagnosticada a los videojuegos.

Ser demasiado permisivo con las horas que pasa un hijo frente a la pantalla puede ser motivo para retirar la guardia y custodia. Así parece desprenderse de una sentencia de la Audiencia Provincial (AP) de Pontevedra en la que otorga a la madre la custodia exclusiva del menor porque el padre dejaba que pasara mucho tiempo jugando a videojuegos, en especial al Fortnite.

 

Según recoge el fallo, el niño, de trece años, tenía un problema de adicción diagnosticado que le provocó una bajada importante en su rendimiento académico. Y mientras que la madre prohibía la consola en casa entre semana, el padre le dejaba usarla a diario y le compró complementos para que pudiera seguir jugando. Asimismo, permitió que el menor abriera una cuenta de Instagram y un canal de YouTube sin ponerlo en conocimiento de la madre.

Además, de acuerdo con la sentencia, el progenitor mostraba una “falta de atención completa” en los quehaceres diarios del menor, y descargaba sobre la madre toda la responsabilidad en cuanto al seguimiento del hijo en el colegio, en sus actividades extraescolares y en su asistencia sanitaria. Todo ello, unido a su permisividad con los videojuegos, son factores determinantes para que el tribunal se incline por modificar el régimen de custodia compartida que tenían a uno íntegramente a favor de la madre.

Nueve suspensos en un trimestre

El tribunal gallego subraya que el rendimiento académico del niño bajó de manera alarmante desde la instauración de la custodia compartida, así como en otras actividades extraescolares como fútbol, inglés e informática. De hecho, en el segundo trimestre de 1º de la ESO, trajo nueve suspensos, y tuvo que ser incluido en un programa para los alumnos que tienen peores notas. Antes de eso, no presentaba ningún problema escolar.

 

La sala se apoya en el informe elaborado por el psicólogo, que puso de manifiesto el enganche particular que tiene el menor al Fortnite. Un juego que, según el experto, puede desencadenar problemas académicos y emocionales, además de “deterioro social, problemas conductuales y trastornos de ansiedad y del estado de ánimo”.

El informe pericial también indicó que el menor presenta una tendencia a aislarse de sus amigos y una conducta inadecuada en casa. Y concluyó que la situación mejoraría “de concederse la guarda y custodia a la persona más estricta”; esto es, la madre.

 

Asimismo, el tribunal tiene en cuenta el testimonio del propio hijo que, al hablarle de la posibilidad de modificar el régimen, admitió que le gustaría porque, aunque su madre es más estricta y le “riñe” más, también le presta una mayor atención y cuidado. No obstante, también manifestó su deseo de seguir viendo al padre “para poder seguir jugando con él”.

Falta de comunicación

Por otro lado, los magistrados afean al padre que pusiera trabas a la comunicación con la madre del niño, ya que se negaba de manera reiterada a hablar con ella, llegando a bloquearle en WhatsApp. Asimismo, le reprochan que no diera valor al problema de adicción que tenía su hijo, ya que cuando la mujer se lo decía, él respondía que era una exagerada.

 

Por todo ello, la AP estima que el sistema instaurado hasta ese momento “resulta desaconsejable” para el interés del menor y concede a la madre la guardia y custodia, con un amplio régimen de visitas a favor del padre, con fines de semana alternos y un día lectivo a la semana (los miércoles).

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